Jueves, 15 Octubre 2015 11:22

El secreto de Jane Austen, El amor en el siglo XXI de Gabriela Margall

Laura Robles es profesora de la cátedra de historia en la universidad. Como historiadora consiguió una beca para presentar su tesis. Hace dos años tiene un secreto que puja por ser develado. Y aunque al finalizar la mitad de un sueño se siente feliz y henchida de orgullo a nadie se lo cuenta. Ella vive en La Matanza, viaja colgada de los pasamanos de la línea 96, maldito colectivo que si no es robado por los salteadores de caminos, se descompone a mitad del recorrido, ó va lleno hasta los topes. El primer día del resto de su vida se lo pasa risueña, aunque también con una culpa tremenda. Risueña por haber hecho realidad la mitad de su sueño, culpable, porque gracias a lo primero, puede perder la beca que tanto le costó. Tiene a sus amigos Ana y Alejandro, a su jefa Elsa, a su familia y a su gato Darcy. Con este último comparte su secreto, y es su gran confesor. Sí, habla con su mascota, ¿Nunca habló con su mascota?, y mi amigo lector, yo no lanzaría esa exclamación, porque, después cuando le pase a usted, se va a acordar de Laura Robles y de Darcy. Laura no sale de noche, sus jornadas laborales son arduas, y para ver lo que hay, le alcanza con la difícil relación de sus dos compañeros Ana y Alejandro, que se pelean como perro y gato, o las decepciones amorosas de su amiga conociendo a un muchacho tras otro, y que a ninguno le quepa el sayo. El amor en el siglo XXI según esta prosa es cosa de valientes, de locos. En el siglo XXI uno se entretiene con juguetes, hasta que se encuentra cara a cara con lo que a todos le tememos: El Amor.

Una noche en particular, Laura es invitada a una gala en la que conocerá a su ídolo literario. La velada es como cualquier otra, ella maravillada con su ídolo cara a cara, donde le confiesa su admiración. En tanto en el mismo lugar y en el mismo momento, entra en escena Julián Cavallaro, dueño de una editorial, escritor, hosco, amargado, hastiado de tener que permanecer congelando la sonrisa en el sitio. Su único y último fracaso amoroso lo mantiene alejado del género femenino, salvo para algunos minutos de placer. Al ver a Laura imagina todas las cosas que podría hacerle si la tuviera a su merced. Hasta que ella habla de Jane Austen, y sus novelitas románticas. Coinciden en ese sitio por ser amigo del ídolo de ella. Laura reconoce que le cae mal, pésimo. Los comentarios de él, hablan de un hombre que no ha leído a Austen, ya que esta autora no habla de amor, sino de turbulencias y desamores, poder, dinero y gloria. A veces no logra hilar una frase coherente, y Laura duda de la capacidad del caballero a la hora de escribir. Julián acuerda para sí que se trata de una chica  “Romántica”. En un fugaz momento, esos que duran menos de un instante, se observan a los ojos.

Al tiempo Julián comienza a frecuentar la casa de Alejandro, amigo también de Laura, y los tres juntos coinciden en una investigación. Él comienza a hablar de corrido, y despierta el interés de Laura. El chico se pregunta si habrá agua en la pileta, para tirarse de cabeza, no vaya a ser cosa que le suceda lo de la vez anterior y el chasco sea peor. Empiezan hablando por teléfono y mensajes de texto. Ella le hace saber que hay agua. El muchacho se lanza y la invita a salir. Se encuentran en la confitería “Las violetas”. En un momento de la charla, ella toma coraje y le confiesa su secreto.  Le cuenta que durante dos años se dedicó a escribir una novela, que espera que algún día sea publicada. Julián le dirá a su cuñado horas más tarde del encuentro que sumó dos más dos.  Julián le gritará en la cara a Laura que es una “Cualquiera”; que no puede creer haber sido tan boludo, que ella se acercó a él, aceptó salir, y conocerse para que Julián, luego de un par de encuentros sexuales, le publique la novela. Que a Laura sólo le importa la plata y el poder que tiene en el mundo literario. Así más o menos fue la acusación.

Con unos personajes entrañables la autora nos regala una visión del amor en el siglo XXI. Gabriela Margall, se luce en esta novela contemporánea. Desde la construcción de los personajes, como en los diálogos divertidos, sentidos, y sencillos. Despertará las pasiones de los lectores. Una tormenta que los llevará de una punta a la otra en un santiamén. Cada protagonista pone lo suyo, para que, quién este leyendo, se sienta identificado. Con cada uno de ellos hasta el final. Una maravilla que debe ser descubierta.  Recomendado.

Sinopsis:

Laura Robles tiene un secreto. Sus amigos la quieren, la familia la adora. Es historiadora y profesora de historia, trabaja en la universidad, tiene una beca. Pero Laura tiene un secreto. Admiradora fiel de Jane Austen, desde pequeña sueña con ser escritora. Y después de dos años de trabajo, por fin concluye una novela cuya existencia no revelará a nadie pero que le inunda el corazón de alegría.

Julián Cavallaro es un escritor y editor que ha perdido el rumbo. Vive desencantado de todo, aburrido, triste. Después de una ruptura amorosa, la vida de Julián está igual que su casa: en interminable reconstrucción.

Gracias a una serie de acontecimientos mínimos, Laura y Julián se conocen, se gustan, se enamoran. Hablan sobre Jane Austen, hablan sobre el amor, hablan sobre libros, hablan sobre el deseo y sobre la escritura. Los dos tienen el corazón con cicatrices y deberán elegir entre el miedo y la confianza. Contar secretos o protegerlos. Permanecer en soledad o amar.

Como en un antiguo baile de salón, donde las parejas se arman y desarman, el encuentro de Laura y Julián tendrá distancias y acercamientos. En esta deliciosa historia de amor que transcurre entre Isidro Casanova y Palermo e inolvidables mesas de té, Gabriela Margall nos lleva de la mano por los caminos de la Historia, la escritura y el amor, para develar El secreto de Jane Austen.

Páginas: 348. Sello: Vergara. Editorial: Ediciones B  Argentina

Virginia Alzogaray