Domingo, 06 Septiembre 2020 23:44

Rottemberg-Suar: éxito, fracaso, verdad, mentira, aquelarre de la ficción

Al 'chueco' lo conocí a sus once años, cuando visitaba a sus padres en el departamento de Av. Corrientes, mano izquierda, pasando Scalabrini Ortiz, cuando todavía se llamaba Canning, pleno Villa Crespo. Su papá era Leibele Schwartz, un reconocido cantante de la colectividad judía, quien orientaba sobre lo musical en una obra que se representaba en mi teatro. Al 'nene' le gustaba quedarse en la sobremesa de los mayores escuchando historias de artistas y teatros", expresó Rottemberg sobre su vínculo con Suar.

"Ya no tan 'nene', exactamente desde la mitad de sus 52 años actuales, sus ilusiones y prepotencia de trabajo lo llevaron a marcar historia en cuanto a la transformación de la ficción televisiva en nuestro país. Hoy, resultante en pandemia de una situación empresaria que acarrea de los últimos años según manifiesta en público, se encuentra con su contracara -aún en edad de plena carrera, con sus ganas intactas y su oficio acrecentado por el recorrido vivido- al no poder resolver el cómo concretar lo que sabe, quiere y elige hacer", expresó el empresario.


FAKENEWS

"¿Por qué no lo haría? ¿Querrá jubilarse de la profesión? ¿Se cansó? ¿No quiere ganar más dinero? ¿No conoce del tema? ¿Perdió libertad societaria? Podría continuar con las preguntas, pero nadie responde que, tal vez, la respuesta se encuentre en aquello de Galileo que reprodujo Lovero: no se conoce del todo de qué se habla (me incluyo) y se dan por ciertas algunas versiones que se las convierten en verdades", apuntó.

Rottemberg aseguró que "corresponde dejar en claro que aún utilizando como analogía aquel texto del respetado Onofre, no son los actores los 'protagonistas' de un conflicto que entrecruza demasiadas coordenadas para llegar a la situación actual", y que será "siempre el rol empresario" el que "deba llevar la responsabilidad primaria", porque "los trabajadores, todos en conjunto, fueron también quienes bajo su talentosa conducción hicieron a su crecimiento individual y de empresa".

El empresario remarcó que "en este tipo de rubros nadie tiene éxito solo, como tampoco nadie puede estar liberado de ser parte del fracaso" y, en una anología gastronómica, describió a Suar como "el mejor cocinero".

"Lo demuestra que en otros países el crecimiento audiovisual, a partir del cambio de paradigmas, fue acompañado en su transformación por el propio 'barrio' interesado en la ficción, más el Estado con políticas de fomento, al comprenderlo como factor preponderante de ingresos de cara al mundo. En nuestro país tampoco la televisión pública, desde su creación y pese a valiosos intentos, pudo sostener en el tiempo la ficción nacional, la cual indirectamente también afecta a la taquilla teatral ante la falta de renovación de actrices y actores talentosos, no difundidos con mayor masividad desde las pantallas", amplió.

Y concluyó en La Nación: "No es con Polka abierta o cerrada lo que modificará la profundidad del problema", y añadió que es "tanto más complejo como urgente de repensar entre todas las partes, con
sinceridad en la misma mesa, que algo no cierra en esta cocina. La real 'bobe' Polka, la entrañable, falleció en 1992. Dos años después Adrián la homenajeó con su nombre en su mayor desafío profesional. En su memoria, por lo que le significó, estoy convencido de que no se permite repetir otro duelo".