Domingo, 06 Junio 2021 23:42

Mariano Peluffo y las relatoras por ley Micaela

El conductor, los integrantes del equipo de producción y las participantes del reality de Televisión Pública participaron en un conversatorio desarrollado por la Dirección de Género de Radio y Televisión Argentina, a cargo de Susana Sanz, que encabezó la actividad junto a la directora de la empresa pública, Cynthia Ottaviano.

Mariano Peluffo, el equipo de producción y las participantes de Relatoras participaron en un conversatorio desarrollado por la Dirección de Género y Diversidad de Radio y Televisión Argentina, como parte de la aplicación de la Ley Micaela.

Es el primer programa de Televisión Pública que realiza una formación de estas características.

La capacitación estuvo a cargo de Susana Sanz, Directora de Genero y Diversidad de RTA y Cynthia Ottaviano miembro del directorio de la empresa.

Sanz fue precisamente quien abrió el conversatorio repasando los hitos de la historia de la lucha de las mujeres por sus derechos: “La mujer queda invisibilizada en el espacio público y en el ejercicio de sus derechos ciudadanos y políticos”, dijo y sostuvo también que “quedan muy claras estas relaciones de poder que ese dan al interior de los grupos familiares, los problemas de violencia, de sexualidad, de trabajo no remunerado, la división sexual del trabajo”

Luego de mencionar que en RTA se desarrolló la capacitación de cerca de 600 personas de todo el país en Radio Nacional y más de 350 trabajadoras y trabadores del Canal, informó sobre la aprobación de un protocolo específico contra la violencia y el acoso laboral y por razones de género, que fue presentado el 8 de marzo último.

“Una de las tareas principales de la Radio y la Televisión Pública –aseguró– es ir transformando esta visión, tendiendo a una sociedad más justa e igualitaria entre todas las personas. La perspectiva de género debe visibilizar las desigualdades entre hombres y mujeres y las diversidades e interpretar estas desigualdades”.

Por su parte, Mariano Peluffo destacó la importancia de esta capacitación “sobre todo porque el ambiente del fútbol es muy machista y muy marcado por esta diferencia sobre la que estamos aprendiendo cada vez más”. Anticipó que en Relatoras “decidimos, al contrario del manual, acá no haya participantes eliminadas. Sabemos que para muchas de ellas es una gran experiencia, y no queremos que dure solo una semana, ya que se animan a venir a contar su historia y a ser parte de este proyecto. Queremos que estén hasta el final y poder acompañarlas. Es una decisión arriesgada por los formatos habituales que la gente consume dónde siempre hay eliminados, pero decidimos tomar este camino y arriesgarnos para priorizar el desarrollo de todas las participantes. Resignamos la curva dramática de la eliminación–agregó–, porque vamos a hacer foco en la construcción de las dieciséis relatoras, aunque finalmente haya solo una ganadora”.

Consideró que Relatoras es “una alternativa muy innovadora y no hay mejor lugar que la Televisión Pública para llevarla adelante”.

A su tiempo, Cynthia Ottaviano brindó un enfoque del tema desde lo social, repasó el marco normativo y brindó herramientas para el uso del lenguaje sexista o inclusivo.
Luego de reconocer que “deseamos que la pantalla de la Televisión Pública sea atractiva”, propuso combinar “pedagogía, saber y televisión. La parte activa de la no discriminación sería que ustedes puedan incorporar parte de las realidades en la difusión de derechos”.

También repasó el marco normativo del campo. Es necesario, propuso, evitar la “violencia mediática y violencia simbólica. Siembra discriminación y cosecharás violencia”, sostuvo. Finalmente, se dedicó a las expresiones que en la vida cotidiana naturalizan el patriarcado y el uso del lenguaje no sexista e inclusivo. En ese sentido, propuso como ideas: evitar el masculino como valor genérico y buscar reemplazos, elegir las opciones lingüísticas que marquen precisión de género, usar el “se” o el “quienes” u otras formas de frase para evitar usar el masculino como genérico, tener en cuenta el uso de la “e” para referirse a quienes no se reconocen en el colectivo de varones o mujeres.