Viernes, 01 Mayo 2020 14:19

CELEBRACIÓN DE LA JUSTICIA DEL TRABAJO

Por Santiago Senén Gonzalez, periodista e historiador del sindicalismo mundial. Superada la “pandemonia” por el virus se intentará recuperar la mayoría de los millones de puestos que, según estima la Organización Internacional del Trabajo, se perderían durante el tiempo que nos azota- el virus.

Pero la actual situación que enfrentan las sociedades suponen altas cuotas de sacrificio y una gran voluntad de recuperación, solidaridad e integración de los pueblos, en un empeño común- Esto no aleja la remenbranza del ‘meeting’ de protesta de 1886 que tuvo lugar en Chicago (Estados Unidos) en reclamo de 8 horas de trabajo y cuyos desordenes motivaron la condena a la horca de 8 militantes
anarquistas.Es interesante apuntar que el proceso a los acusados y su ejecución fue relatada por el patriota y hombre de letras cubano José Marti cuatro años mas tarde, cuando era periodista del diario La Nación. Con mi colega Fabián Bosoer comentamos el hecho en ocasión de participar en el Taller Científico 1º de Mayo en La Habana, Cuba, en 1997.



ARGENTINA Y EL PRIMERO DE MAYO

La Argentina tuvo representantes en 1889 que asistieron al Congreso efectuado en Paris y declararon al 1° de mayo como “Día de los Trabajadores”. Ellos se abocaran a la tarea de organizar la manifestación de trabajadores en homenaje a "los mártires de Chicago" en Buenos Aires, apoyar la lucha por la jornada de 8 horas y por las mejoras en las condiciones de trabajo. Un año mas tarde, en 1890, se editó el periódico “El Obrero”y se eligió para la conmemoración el Prado Español, ubicado en lo que hoy es elbarrio porteño de La Recoleta.

El 30 de abril, grupos de trabajadores salieron a las calles a pegar carteles que anunciaban la realización del acto. Mientras la policía detenía a tres dirigentes, arreciaban las amenazas de despidos de quienes osaran participar de la reunión. A pesar de todo, el jueves primero de mayo de 1890 se realizó por fin la asamblea en el Prado Español. La concurrencia osciló entre las 1500 y 1800 personas, según distintas fuentes.

Los oradores que registró la crónica y que hablaron en español, italiano, francés y aleman- reflejo de cómo estaba constituido el liderazgo sindical en esos años – fueron alrededor de quince. En su crónica, “La Nación”, cargada de ironía decía por la nacionalidad de oradores y asistentes que “..había muy pocos argentinos, de lo cual nos alegramos mucho…”

Por su parte, “EL Nacional”, después de calificar la celebración como “…descolorida y poco animada” afirmaba que aparecieron bien dibujadas las diferencias que aquí, como en todas partres dividen a los socialistas en dos grupo: los anarquistas y los socialista propiamente dichos” Un mes más tarde, en junio de 1890, el Comité‚ Internacional Obrero presentó un petitorio en la Cámara de Diputados. Aquel escrito planteaba una serie de demandas: El naciente sindicalismo argentino reclamaba la limitación de la jornada de trabajo a un máximo de ocho horas para los adultos así como la prohibición del trabajo de los niños.

Un mes más tarde, en junio de 1890, el Comité‚ Internacional Obrero presentó un petitorio en la Cámara de Diputados. Aquel escrito planteaba una serie de demandas: El naciente sindicalismo argentino reclamaba la limitación de la jornada de trabajo a un máximo de ocho horas para los adultos así como la prohibición del trabajo de los niños menores de 14 años.Además la reducción de la jornada a seis horas de los menores de entre 14 y 18 años, la abolición del trabajo nocturno, el descanso interrumpido de 36 horas por lo menos cada semana y la prohibición del trabajo a destajo y por subasta. Un hecho politico de importancia se registró en el país a fines de julio. Fue la conocida como ‘Revolución del Parque’ que puso en jaque al poder oligárquico de la época.

El movimiento encabezado entre otros por Leandro N. Alem y Bartolomé Mitre logró la renuncia del Presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por el Vicepresidente, Carlos Pellegrini. Si bien los conspiradores revolucionarios fueron derrotados, el gobierno cayó y se abrieron nuevos espacios para la política con el nacimiento de la Unión Cívica Radical.

El 4 de enero de 1891, quedó constituida la Federación de Trabajadores de la República Argentina, a instancias de una invitación que meses antes propiciara el Comité Internacional a todas las sociedades obreras. La flamante organización abogaba por la unión de los obreros de esta región para defender sus intereses morales y materiales, y de “practicar la solidaridad con los hermanos de todas las regiones en lucha contra el capital y sus monopolizadores".